Categoría: Educación

Primer concurso de Microrrelatos

Raton1

Los siguientes textos ganadores  (del segundo y tercer premio) fueron redactados durante una clase del colegio el día 19 de abrí de 2013. Los participantes dispusieron de una hora para crear un microcuento que no podía superar las cien palabras. Entre ellas debían utilizar obligatoriamente: «ratón», «Cervantes» y «fiestas del colegio». Los primeros premios serán publicados en el anuario del colegio

Enhorabuena a los autores de los microrrelatos.

Segundo Premio Primer Ciclo de Secundaria: El malvado ratón y las fiestas del Colegio Cervantes de Álvaro Gómez Garrosa (1º de E.S.O.).

Tercer Premio Primer Ciclo de Secundaria: Ojos de ratón de Talania Teixeiro Pérez (1.º de E.S.O.).

Segundo Premio Segundo Ciclo de Secundaria: Una casa de piedra de Guillermo Solana (4.º de E.S.O.).

Tercer Premio Segundo Ciclo de Secundaria: Noches en el hospital de M.ª Rosa Viceira Pérez-Piaya (4.º de E.S.O.).

Tecnología en el aula

El Centro regional de formación del profesorado de Castilla La Mancha y la Fundación Telefónica se han propuesto acercar la asignatura de tecnología a los adolescentes y a sus maestros. Para ello pidieron al fundador de la placa Arduino que diseñara un programa piloto.

Te lo cuenta todo este interesante artículo.

Finlandia: un modelo de educación

El informe PISA coloca en elprimer puesto a la educación Finlandesa. Su secreto parece obvio: la inversión en la formación de los niños supone su mayor riqueza, es el futuro del país.

Curiosamente ser profesor de Primaria es un prestigio. Solo pueden acceder a la carrera para desarrollar esta profesión los estudiantes con excelentes notas.

Por otra parte, los padres consideran que deben ser los primeros educadores para sus hijos. A esto hay que sumar que disponen de tiempo para compaginar su vida laboral con la personal y dedican parte de ese tiempo a visitar bibliotecas.

¿Es tan difícil imitar este modelo?

Más información en prensa: ABC, diario.es

 

Rastrillo

2012_12_23_rastrilloEl pasado sábado 15 de diciembre, los alumnos de 4.º de ESO organizábamos el Rastrillo Navideño benéfico como es costumbre desde hace catorce años.

Ya en las primeras tutorías de curso nos recordaban que le íbamos a tener que dedicar muchos días. Pero hasta unas tres semanas antes del Rastrillo no empezamos con el trabajo real.

Había muchísimas tareas que hacer que se tuvieron que repartir entre todos. Lo primero era dibujar carteles para hacer publicidad por todo el recinto del colegio, que fueron de lo más variopintos. Además, a cada clase se le encomendó una manualidad: botellas decoradas, pulseras con las anillas de las latas, broches de serpentina… y a algunos de nosotros el diseño para las camisetas, un gran cartel para colocar en el hall o pasar por las clases a vender papeletas y promocionar el Rastrillo.

Las tardes de los miércoles muchos nos acercábamos a las salas de grupo del edificio nuevo a poner los precios a todas las cosas que nos iban llegando y a seguir con las manualidades, que hasta el día antes del Rastrillo no estaban del todo acabadas.

El sábado por la mañana habíamos quedado a las 8:30 para prepararlo todo, lo que despertó las quejas de los más perezosos. Cuando empezamos a colocar las cosas  con las mesas puestas, parecía que las bolsas no se iban a acabar nunca. También llegaban tartas y dulces, que fueron de lo más exitoso del mercadillo. Y a las 9 y pico ya comenzaba a llegar gente.  Aun teniendo la jornada de deporte escolar por medio, entre todos fuimos capaces de que ni los puestos ni los juegos que habíamos organizado (encestar bolas en vasos, futbolín, dardos…) quedaran descuidados en ningún momento.  A las 14:00, cuando los soportales iban vaciándose, los que habían aguantado toda la mañana empezaron a recoger lo que había sobrado y así terminó el rastrillo.

Gracias a la colaboración de alumnos, profesores, padres y madres, este año en total se recaudaron 5800€, los cuales irán destinados a partes iguales a Caritas de la Parroquia y a las misiones de los PP. Agustinos en Latinoamérica.

Sin duda el esfuerzo ha merecido la pena y, además, para ser sinceros, también ha sido una experiencia divertida.

Guillermo Solana Vera