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«Isabel», tanto monta

por José Mª Torrijos

Isabel_FernandoDesde que leí en mi adolescencia los dos volúmenes dedicados por William H. Prescott al reinado de los Reyes Católicos, en 1837, quedé fascinado por Fernando e Isabel, dos jóvenes herederos que contra viento y marea se casaron clandestinamente, pusieron las bases para la unión de España, abrieron un mundo nuevo en la «mar océano», promovieron una cultura sólida (la Gramática de Nebrija es de 1492) y tuvieron una visión política europeísta con las bodas de sus hijos, aunque este proyecto quedó cercenado por el destino.

La primera etapa de la serie televisiva Isabel, estuvo tiempo en el cajón de un despacho sin ser emitida. No quiero suponer que sea por la táctica de que, cuanto menos sepamos de nuestra historia, más manipulables somos. El éxito de la primera parte sorprendió, incluso, a TVE. La figura de Isabel I, tanto más controvertida cuanto menos se sabe de ella, es la de una monarca que tuvo una excepcional visión de Estado, a pesar de los zarandeos que sufrió en su juventud y de los reveses que el destino procuró a su descendencia. La serie pone en escena su biografía, basándose en una sólida bibliografía actualizada (me consta que los guionistas han acumulado una inmensa bibliografía). Y el resultado es una larga lección de Historia que, como serie, puede competir con las inglesas o francesas y, como material, puede ser (debe ser) explicada en las aulas. No estaría de más que, una vez toda proyectada, no sólo se editara en DVD sino también una síntesis para mostrar en centros educativos.

Si tuviera que definir sus aspectos, diría que el guión es impecable, salvando algunas licencias que, supongo, se permiten en virtud del lenguaje cinematográfico. La interpretación, con algunos escasos desniveles, resulta muy convincente, ya que aparece un elenco de buenos intérpretes encarnando los principales papeles: Enrique IV, su esposa, el cardenal, los Hurtado de Mendoza, Boabdil, Muley Hacen, aparte de los dos Reyes Católicos protagonistas).

La segunda parte de la serie (que en estas semanas se emite), ha mejorado en ambientación y vestuario. Se han esmerado muchísimo en la reproducción de joyas del tiempo. Se han corregido errores de la primera parte (los momentos innecesarios de cama, los tratamientos de «Majestad» que son posteriores, algunos patinazos litúrgicos…) y, sobre todo, las escenas de la corte granadina nazarí, tanto en su rigor histórico como en la ambientación en la Alhambra son inmejorables. Algunas secuencias reproducen cuadros conocidísimos, como la entrega de Granada por Boabdil, lienzo de Francisco Padilla o los mismos planos de la propia reina. Para este momento de cultura «isabelina», yo recomendaría el libro Boabdil, de Antonio Soler, que es uno de los más cualificados novelistas españoles, antiguo alumno del Colegio agustiniano Los Olivos de Málaga.

Finalmente, recomiendo visitar la web oficial, en ella pueden verse las identidades y relaciones de los personajes, así como instantes y peripecias del rodaje.

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